domingo, 20 de agosto de 2017

Pozos, lavaderos, salinas, norias...

Pozos
Si el agua no brota por sí misma es necesario buscarla en las entrañas de la tierra. La localización del agua para pinchar sobre seguro, la construcción del pozo, normas de uso, mantenimiento… es todo un arte. En el casco urbano nombraremos aquellos que tuvieron cierta trascendencia en el suministro. Ya fuera de él la relación se hace interminable, por eso señalaremos una muestra, aún por completar. De algunos se resalta el enlace a Conoce tus Fuentes, donde ampliar la información.


Pozo de la Tenería.
Posiblemente el más recordado y añorado. Sito en la avenida de Arcos, ya cerca de la rotonda, estaba en una de las entradas principales y centro neurálgico de la feria. Presentaba una estancia cerrada, dentro de la cual una baranda protegía al pozo. Se utilizó para uso doméstico y como lavadero en el exterior, donde las mujeres acudían con sus paneras. El Ayuntamiento lo vendió (1978) al secarse el venero con la reforma de la carretera, el pozo fue cegado (1982) y la edificación utilizada para otros usos. Mosaico A. Linares.

Pozomonte
Por encima del rancho Clemente, en el Higueral. Parte de bóveda y brocal permanecen como recuerdo del servicio prestado durante siglos. De carácter público, suministró agua para beber al Coto y zonas cercanas, siendo cegado el pozo al final de la década de los noventa, cuando se trazó y arregló la calle Pozomonte.





Pozo de la Noria
Por allí estaban las Micros, el cuartel y el antiguo campo de fútbol. Imprescindible para refrescar a los jugadores que se ataviaban con las equipaciones del Villamartín, de los Cazadores o del Guadalete en la choza-vestuario cercana y a la chavalería que acudía en abundancia a este descampado. Peligroso, afirman algunos por su bajo brocal, además de molesto por colarse allí con demasiada frecuencia el balón.

Pozo del Guerra
A la derecha de la carretera que va a la Borracha, entre el pueblo y la A-384, junto al arroyo de la Tenería. Cuando el tifus de 1948 fue una alternativa para el suministro de la zona, después, «como era privado, el dueño ponía alguna pega y la gente dejó de ir». Aún sigue allí.



Pozos de la Plaza
Se describen, hasta la demolición del anterior edificio del ayuntamiento, dos pozos adosados a la pared que daba acceso a la cárcel, sin duda relacionado con ese venero que cortó el crecimiento de la palmera enana y suministró agua a algún abrevadero de la importante vía pecuaria que cruzaba por este lugar. En ninguna de las muchas fotos de la plaza aparecen estos pozos ni el supuesto abrevadero, solo algún poste para atar a las caballerías. Col. José Daniel Gutiérrez.

Pozo de la Casilla de la Luz
Aunque privado -a nadie se le niega un trago de agua-, era lugar de paso y refresco en las idas y venidas hasta el puente de los Hierros, costumbre dominical muy arraigada en el Villamartín de la posguerra. Algunos recuerdan su agua algo salobre.



Situado en los Llanos de la Mata, tiene especial importancia durante la Guerra Civil al servir de suministro a las tropas estacionadas en sus inmediaciones Fot.: Ernesto Pangusión.





Se encuentra en un patio interior de la que se conoce como la Casa del Cura. Aunque el pozo está actualmente en desuso se encuentra bien cuidado y con agua, sólo una higuera, aún de pequeño tamaño, hace peligrar su estructura interna. Por observación del sacerdote que habita la vivienda, nos cuenta que tras un periodo lluvioso el nivel del agua sube al llenarse por un registro del patio, bajando en los días siguientes, aunque siempre tiene agua, no conociéndolo seco.

Pozo del Amarguillo o San Lázaro
Pozo de brocal de diámetro medio que está en la parte baja de una ladera poco inclinada, donde se inicia un regato gregario del arroyo del Fraile y cercano a la cañada de Sevilla y cortijo de san Lázaro. Su agua es ligeramente salobre no siendo usada para consumo humano por parte del cercano caserío de Palmarón, pero siendo bien aceptada por las caballerías. Está bien cuidado, limpio y poblado de pececillos de colores y cangrejos.

Se encuentra en un descansadero de la cañada de los Mármoles, frente al cortijo del mismo nombre. Está totalmente cerrado y a su lado se conservas dos pilones de los varios que tuvo.




Pozo de Palmarón
Situado muy cerca de las casas de Palmarón o de San Lázaro a las que sirve de suministro y al lado de la cañada Real de Ubrique a Sevilla, siendo los propios vecinos los que lo han restaurado y cuidan a diario. Su agua es de buena calidad.



Pozo de la Cierva
Encontramos este pozo cercano a la finca del mismo nombre, concretamente en el cruce de la cañada de la Cordillera con la de Sevilla. Dispone de un amplio brocal y se encuentra en el borde de un humedal, por lo que en periodos lluviosos el agua llega a nivel suelo, convirtiéndose posiblemente en un pozo manante. Pérez Regordán afirma que el nombre correcto sería “de la Sierva”.

Lo localizamos en el antiguo Rancho López, en medio de un olivar señalado por un gran chopo.
La antigua poza manante se agrandó dándole la estructura de pozo cubierto con una puerta-registro. A sus pies un deteriorado pilón-abrevadero completa el lugar. El nombre parece ser que está relacionado con la bondad de sus aguas para los problemas estomacales.

Se encuentra muy cerca de la cañada de los Almendros y de algunos de los pozos que abastecen a Villamartín (pozos de las Colmenillas). Su agua es de buena calidad que los propietarios del cercano rancho usan asiduamente. Antiguo manantial que en su origen era una poza de tamaño medio con unos 2 m. de profundidad y que con el paso de los años se va agrandando y dando estructura hasta formar el pozo actual de unos 4 m de profundidad que en los periodos de lluvias brota el agua por los alrededores.

Pozo del Rancho de Doña Beatriz
Se encuentra muy cerca del llamado camino de la Romería, en el tramo que une la dehesa de El Lugo con el santuario de Ntra. Sra. de las Montañas, bastante cerca de este último y de la A-373. Basado en un rezume de ladera se construyó un pozo de amplio brocal y pilar adosado. A través de una conducción subterránea suministra agua al rancho.

Llegamos a este antiguo pozo manante por un carril muy próximo a la antigua venta de Tres Cruces y del rancho de San Francisco. Cuenta con un pilar cercano apto para animales de medio y gran porte y en su perímetro otros más pequeños para los de menor tamaño. Pese a estar en finca privada contó con servidumbre de acceso a los ranchos cercanos por la buena calidad de sus aguas. En sus cercanías estuvo ubicado un cuartel de la Guardia Civil y anteriormente de Migueletes.

El pozo y su abrevadero se encuentran en la parte baja de la ladera del cerro de la Fuente, a unos 12 km de la localidad de Villamartín, próximo a los términos de Montellano y Utrera (Sevilla) y a corta distancia del cortijo del mismo nombre. Las aguas, muy superficiales, están encerradas en un amplio brocal circular de altura muy irregular, construido con piedras de muy diversos tamaños y fijadas con argamasa.



Lavaderos
Aunque la barriada de Los Chozos utilizaba el río Guadalete para ir a lavar, la relativa lejanía del casco urbano a nuestros dos ríos hacía necesarios lavaderos públicos o privados para atender el imprescindible quehacer del lavado. Dos son los recordados, junto al pozo de la Tenería.

Fuentevieja
Sin duda nuestro gran nacimiento público, añorado y recordado aún por muchas personas. Se situaba a la salida del pueblo camino de Ronda, en la plazuela del Molinillo, en el llamado prado de los Caballos. Abastecedora de agua, abrevadero de ganado y lavadero público, constaba de una planta rectangular; en un extremo 5 caños, 3 a un lado y 2 al otro; el resto repartido como abrevadero y lavadero con doble fila de lavaderas separadas por la atarjea.

Antiguo manantial dedicado fundamentalmente a lavadero del que hoy solo nos queda la alberca de regulación y el propio nacimiento. El solar donde se asentó está entre las calles Setenil y Fuentezuela. Es propiedad privada de la familia Ayala que lo enseña gustosamente. El manantial se abastecía de un buen venero que proporcionaba agua para beber y lavar.




Otras estructuras relacionadas con el agua

Situada en la finca del mismo nombre y ya en desuso constaba realmente de dos salinas cercanas. Llegaron a tener fama de producción y calidad en la zona. Se encuentran junto a la carretera que va desde el cruce de la Mata hacia Puerto Serrano, frente a Majaralto, accediéndose a ella por el camino de Las Rosas del Niño. En sus instalaciones se extraía la sal de las aguas salobres que se encuentran en el subsuelo y que, en principio, afloraban en el arroyo salado que desemboca en el Alberite.

Antigua noria que solo fue movida por el brazo humano, de la que únicamente queda el pozo de donde se extraía el agua y los restos de la infraestructura donde se asentaba. Nos cuentan de la importancia de esta noria para conseguir agua para los ranchos cercanos y para el abastecimiento a los animales. Debió tener algún pilón adosado.

Noria rancho Bernardo
En el rancho Bernardo, en el exterior del parque de Manzanares, se encontraba esta antiquísima noria de cangilones o arcaduces para elevar el agua desde la hondura del pozo a la superficie. Gracias a su mecanismo de engranajes y al empuje de un animal que la movía, hacía su llenado y vaciado en pilares o acequias para el riego. Fot.: Juan Ramón Jaime.



Molino de Viento
Artilugio, de bomba aspirante movido por las aspas, extraía el agua desde considerable profundidad. Cercano a la actual calle de ese nombre, próximo al centro comercial en la carretera de Ubrique. La bomba del molino lograba sacar un débil chorro pero que acababa llenando una alberca, delicia de niños y jóvenes en los calurosos veranos. Su estructura acabó adornando la venta Los Molinos de Prado del Rey. Imágenes de un Siglo III.






Fuentes ornamentales

Fuente central de la Plaza
Situada como motivo central de la plaza del Ayuntamiento fue construida hacia el año 2000 en sustitución de la fuente luminosa tratando de reproducir a la de 1950 que había desaparecido a mediados de la década de 1970. El agua lleva un sistema de renovación mediante un motor a través de sus cuatro caños.

Fuente luminosa de la Plaza
Construida en 1978,  en su momento pretendió jugar con los colores y la variación visual y sonora de sus chorros para engalanar el lugar. Nunca fue bien aceptada por el recuerdo de la anterior, siendo demolida y cambiada por la actual con motivo de la remodelación de la Plaza a finales del siglo XX y dentro del Plan Director del V Centenario. Fot.: Quijano Párraga.






Fuente de la avenida de Arcos
Al entrar a Villamartín por la avenida de Arcos, el pueblo nos recibe con la imagen amable de una fuente y sus múltiples chorros de agua. Tiene cierto parecido a la luminosa que hubo en la Plaza.

Surtidor de la Plaza
Fuentecilla de la Plaza muy visitada en su momento por los menores: unos lo hacen para beber, otros simplemente para jugar. Década de 1990. Posiblemente las normas de higiene hicieron que fuera cerrada.





Fotografías: Pedro Sánchez (salvo las de autor señaladas).

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